Publicado el 27 Febrero de 2026

Salud Mental Femenina: El desafío de maternar, trabajar y no perderse a una misma en el intento

Guía de contenido

La salud mental de la mujer no es igual que la del hombre

Y con esto no buscamos victimizarnos ni culpar a nadie en particular. 

Solo estamos apuntando a hechos que la mayoría de las mujeres hemos vivido, y no así los hombres.

A veces me pregunto en qué momento compramos la idea de que podíamos con todo, al mismo tiempo y sin despeinarnos.

Me acuerdo que cuando era chica vi en un libro una imagen de estas divertidas que decía algo así como que “las mujeres podemos con todo, y más encima en tacones”, y a mí como niña esa frase me voló la cabeza y pensé: “claro que es cierto, podemos con todo, somos más poderosas que los hombres, tenemos que creernos el cuento no más. Porque más encima siempre nos vemos bonitas”.


Pero con lo años he ido entendiendo que eso no es precisamente una ventaja o super poder que tengamos las mujeres, sino que es más bien algo que le conviene a una sociedad acostumbrada a descansar en que nosotras podremos organizarlo y ejecutarlo TODO, al tiempo que nos mantenemos regias, estupendas y sin despeinarnos.


La cara B del “empoderamiento femenino”

Si llegaste a este artículo, probablemente es porque tú también sientes ese cansancio que no se quita solo con dormir. 

Ese agotamiento que viene de sostener no solo las mochilas de tus hijos o las metas del trabajo, sino toda la carga mental que implica ser mujer una mujer empoderada hoy, y que hace que te pierdas a ti misma en medio de tantos roles y expectativas que cumplir.

Como psicóloga, lo veo a diario en consulta; como madre de dos (una de ellas aún bebé), lo vivo en cuerpo presente mientras escribo esto.


¿Por qué nuestra salud mental es “diferente”?

Hablar de salud mental femenina no es decir que sufrimos más que los hombres, sino que es reconocer que nos enfermamos por causas distintas. 

A diferencia de ellos, la sociedad nos ha asignado el rol de “sostenedoras emocionales”

Se espera que estemos hiper-atentas a las necesidades de los demás, convirtiéndonos en las directoras de orquesta del bienestar ajeno.

Este “trabajo invisible” genera un agotamiento crónico, puesto que apagar los incendios emocionales de otros deja muy poco espacio para atender el fuego propio. 

Además, nuestra identidad suele estar fragmentada.

Mientras estamos en una sesión o reunión, nuestra mente está pensando en la fiebre del niño o en qué falta en la despensa. 

Nos hicieron creer que tenemos el talento del “multitasking”, pero en realidad es una presión constante por no dejar de ser madres o dueñas de casa ni un segundo mientras intentamos ser profesionales.

Criar como si no tuviéramos un trabajo y trabajar como si no tuviéramos hijos 🫠

Y qué decir del tiempo que nos queda para nuestros hobbies, intereses, deporte y vida social… Literalmente para hacer cualquiera de esas cosas hay que montar una tremenda logística, digna de Shakira o Beyoncé de gira, para conseguir que te cuiden los hijos o que te hagan el almuerzo y que con tu salida no se caiga la dinámica familiar.


La trampa de la “Supermujer” y la Ansiedad Social

Nos enseñaron que ser productivas, multitareas y eficientes eran sinónimos de valor.

Pero la realidad es que la salud mental femenina se resiente MUCHÍSIMO bajo el peso de la exigencia y de la perfección. 

Como especialista en Ansiedad Social, noto que mujeres viven su maternidad y su carrera desde un gran miedo a ser juzgadas.

“¿Lo estaré haciendo bien?”, “¿Qué van a pensar si pongo límites?”, “¿Se notará que estoy nerviosa?”, “¿Se notará que no puedo más?”.

Ese temor al juicio externo nos hace esconder nuestra vulnerabilidad.

Por eso decidí llamar a mi podcast “Más Allá del Filtro”.

Porque necesitamos más espacios donde podamos decir: “Esto es difícil, estoy cansada y eso no me hace menos capaz”

La salud mental empieza cuando dejamos de fingir que tenemos el control total y cuando dejamos de ver nuestro cuerpo como un territorio de juicio ajeno.

Cuando ya dejamos de creernos la Supermujer y aceptamos que no podemos con todo no más.

Ni la mejor mamá influencer hace todas las rutinas de skin care, yoga y detox con batidos verdes sin olvidar la cartulina de su hija o sin llegar algún día tarde al trabajo porque su bebé se enfermó y no tenía con quién dejarlo.


Pequeños momentos de bienestar (porque el tiempo es un lujo)

Sé que, al igual que yo, tienes poco tiempo.

Por eso, pensando en maneras para nutrir la salud mental femenina hoy, se me ocurre que todas podemos cultivar momentos de bienestar y límites:

  • Valida tu emoción: Decirte a ti misma “es normal sentirme abrumada” ya baja la intensidad del estrés.
  • Suelta la perfección: Algunas cosas se van a quedar sin hacer, y está bien. Créeme que con exigirte menos no va a quedar todo tu mundo “patas pa’ arriba”. A veces toca priorizar y dejar el caos en la casa (o en la oficina, por un rato).
  • Pide ayuda: Es tu derecho compartir la carga, ya sea laboral o doméstica. Si tienes gente cerca tuyo dispuesta a ayudarte, aprovecha ese tesoro y utilízalo cada vez que se pueda.
  • No te olvides de ti misma: Cultiva tus intereses, sigue haciendo lo que te gusta, aunque sea en dosis bajísimas. Lee aunque sea cinco páginas en la noche, ve diez minutos de tu serie, sal a entrenar aunque sea una vez al mes, pinta, canta, borda, lee, salta, pinta, escribe, envía audios a tus amigas. Lo que sea que te haga sentir más seguido en contacto con tu cuerpo y contigo misma.


Un espacio para cuidarte 

Sanar y cuidar nuestra mente podríamos pensar que es un lujo egoísta, pero en realidad es la base para poder criar desde la calma y vivir desde la propia esencia y no solo desde el rol que otros esperan de nosotras. 

Cuando entendemos lo que nos pasa y cómo funciona el mundo, no nos estamos victimizando si no que estamos dando pie a dejar de tratarnos con tanta severidad y empezar a tratarnos con más justicia y amor, como las mamitas cansadas —pero bacanes que somos ❤️.

De eso se trata.

Si sientes que la ansiedad por tener que cumplir con tanto se volvió un ruido demasiado fuerte o que te has postergado por demasiado tiempo, quiero que sepas que mereces darte espacios de auto cuidado y que uno de ellos es la psicoterapia.

Personalmente, permitirme parar y decir “necesito un espacio para mí” es lo más valiente que he hecho últimamente.

Trabajemos tu ansiedad social

En un proceso acotado podrás alcanzar la tranquilidad y seguridad en ti misma, aún cuando sientes que ya lo has intentado todo y que no naciste sociable ni valiente